
Las valuaciones de software según Zito están abriendo un nuevo debate en Wall Street sobre cómo los fondos de private equity están calculando el valor de las empresas tecnológicas dentro de sus portafolios. John Zito, codirector de crédito corporativo global en Apollo Global Management —una de las mayores firmas de inversión alternativa del mundo—, advirtió recientemente que algunas métricas utilizadas por la industria podrían no reflejar adecuadamente el valor económico real de muchas compañías de software.
Los comentarios de Zito llegan en un momento en que los mercados financieros atraviesan una transición desde el entorno de liquidez abundante de la última década hacia un período de tasas de interés más elevadas y mayor escrutinio sobre los activos privados. Mientras el S&P 500 se mantiene cerca de máximos históricos impulsado por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial, el mercado de private credit, que supera los 1.5 billones de dólares a nivel global, enfrenta crecientes preguntas sobre la transparencia de sus valuaciones.
Durante años, las empresas de software se convirtieron en uno de los activos favoritos del capital privado. Su modelo de ingresos recurrentes, escalabilidad y altos márgenes llevó a múltiples adquisiciones financiadas con deuda, muchas veces valoradas con múltiplos elevados de ingresos o EBITDA.
El debate sobre las valuaciones de software según Zito
Según Zito, el problema principal es que muchas valuaciones de software según Zito se basan en supuestos de crecimiento que pueden no sostenerse en el entorno macroeconómico actual. En particular, el modelo utilizado por numerosos fondos de private equity depende de múltiplos derivados de transacciones recientes o de comparables en mercados públicos, lo que puede inflar el valor de empresas cuando las condiciones financieras cambian.
El aumento de las tasas de interés globales ha alterado significativamente el cálculo del valor presente de los flujos de caja futuros. Con el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años aún por encima de los niveles que dominaron gran parte de la década de 2010, el costo de capital utilizado para valorar empresas tecnológicas ha aumentado, presionando potencialmente a la baja sus valoraciones.
Al mismo tiempo, el crecimiento del sector tecnológico se está volviendo más selectivo. Aunque gigantes como Nvidia, Microsoft y Meta continúan beneficiándose del boom de la inteligencia artificial, muchas compañías de software medianas enfrentan desaceleraciones en ventas, mayor competencia y presión sobre márgenes.
Este contraste entre el entusiasmo del mercado público y las valoraciones en mercados privados ha comenzado a atraer la atención de inversionistas institucionales.
Private equity bajo mayor escrutinio
Fondos de pensiones, aseguradoras y grandes inversionistas institucionales —principales proveedores de capital para el private equity— están aumentando la presión para obtener mayor transparencia sobre las metodologías de valoración utilizadas en activos privados.
Una preocupación creciente es que, a diferencia de las empresas cotizadas, donde los precios se ajustan diariamente, las valoraciones en el mercado privado pueden tardar meses o incluso años en reflejar cambios en las condiciones económicas.
Esto puede generar lo que algunos analistas llaman una “ilusión de estabilidad” en los portafolios de inversión alternativa. Cuando los ajustes finalmente ocurren, suelen producirse de manera más abrupta.
Para gestores de crédito como Zito, que financian muchas de estas adquisiciones mediante deuda privada, comprender el valor real de los activos es fundamental para evaluar el riesgo crediticio.
Conclusión
Las valuaciones de software según Zito reflejan una preocupación más amplia sobre la sostenibilidad de las valoraciones en los mercados privados después de una década de dinero barato. Si el entorno de tasas elevadas persiste, es probable que los inversionistas comiencen a exigir metodologías de valoración más conservadoras y transparentes.
Para los inversionistas institucionales, el mensaje es claro: la diferencia entre los precios de los mercados públicos y las valoraciones privadas podría convertirse en uno de los principales focos de riesgo —y oportunidad— en los próximos años.


Deja una respuesta