
Una expresión nacida casi como una broma entre inversionistas vuelve a ganar importancia en Wall Street: el TACO trade. El término resume la percepción de algunos operadores de que las amenazas iniciales de Donald Trump, especialmente en materia comercial y geopolítica, pueden terminar siendo moderadas cuando aumenta la presión económica o financiera. Esa expectativa está influyendo nuevamente en los mercados, mientras los inversionistas observan simultáneamente las tensiones con Irán, el petróleo por encima de los US$100 y las próximas negociaciones entre Estados Unidos y China.
La apuesta no significa que Wall Street considere inevitable una desescalada. Más bien refleja una estrategia: después de una fuerte reacción negativa ante una amenaza política, algunos inversionistas compran activos de riesgo esperando que posteriormente aparezca una negociación, una prórroga o una reducción de la medida inicialmente anunciada.
Qué significa realmente el TACO trade
TACO corresponde a las iniciales de “Trump Always Chickens Out”, una expresión que podría traducirse de manera menos literal como “Trump termina retrocediendo”. El término fue acuñado en 2025 por Robert Armstrong, columnista del Financial Times, para describir el comportamiento que los mercados estaban observando alrededor de las amenazas arancelarias de la administración Trump.
La lógica era relativamente sencilla. Se anunciaban aranceles elevados o medidas comerciales agresivas, las bolsas caían ante el temor de un impacto económico y, posteriormente, cuando se anunciaba una negociación, una suspensión temporal o una reducción de las medidas, los mercados recuperaban terreno.
Trump rechazó públicamente esa interpretación cuando fue consultado sobre el término en 2025. Su argumento fue que los cambios en las posiciones iniciales formaban parte de una estrategia de negociación destinada a obtener concesiones. Por eso, TACO no describe una política oficial, sino una interpretación creada y utilizada por algunos participantes del mercado.
El TACO trade vuelve a aparecer en Wall Street
La expresión ha dejado de estar limitada exclusivamente a los aranceles.
Actualmente algunos inversionistas están aplicando la misma lógica a las tensiones entre Estados Unidos e Irán. El petróleo continúa por encima de los US$100 por barril y las consecuencias sobre inflación, tasas de interés y crecimiento económico han aumentado la atención sobre cualquier señal de negociación o desescalada.
En este contexto, Wall Street está evaluando la posibilidad de que la presión generada por los altos precios energéticos y sus consecuencias económicas incentive una reducción de las tensiones.
La reciente recuperación de las acciones coincide con esta lectura. El S&P 500 avanzó 1,1% el jueves, mientras el Nasdaq ganó 1,7% y el Dow Jones subió aproximadamente 0,6%. Al mismo tiempo, el Brent cayó alrededor de 1% hasta US$104,82 y el rendimiento del Treasury a diez años retrocedió desde aproximadamente 5,01% hasta 4,93%. Estos movimientos tuvieron varias causas, pero el descenso simultáneo del petróleo y de los rendimientos alivió parte de la presión que venían soportando las acciones.
Por qué una desescalada importa tanto para los mercados
El petróleo se ha convertido en una pieza fundamental de esta historia.
Un precio persistentemente elevado puede trasladarse hacia combustibles, transporte, producción y finalmente inflación. Esto complica el trabajo de la Reserva Federal, que acaba de elevar nuevamente las tasas de interés.
Si las tensiones geopolíticas disminuyeran y el petróleo retrocediera de forma sostenida, la presión inflacionaria asociada a la energía también podría moderarse. Eso reduciría uno de los factores que actualmente mantienen elevados los rendimientos de los bonos.
Para Wall Street, esta relación es especialmente importante.
Menor petróleo puede significar menores expectativas de inflación. Menor inflación puede reducir la necesidad de una política monetaria todavía más restrictiva. Y menores rendimientos de los bonos mejoran, en igualdad de condiciones, las valuaciones de las acciones.
Es precisamente esta cadena de expectativas la que ayuda a explicar por qué cualquier señal de negociación puede producir movimientos rápidos en los mercados.
China abre un segundo frente para el TACO trade
La otra gran prueba llegará con China.
Donald Trump y Xi Jinping tienen previsto reunirse en Washington el 24 de septiembre. Entre los asuntos sobre la mesa aparecen la extensión de la tregua arancelaria, compras chinas de productos estadounidenses, restricciones tecnológicas, semiconductores, minerales críticos y comercio energético.
Antes de esa reunión han surgido informaciones de que Washington podría posponer el anuncio de nuevos aranceles relacionados con una investigación sobre el exceso de capacidad productiva de China hasta después del encuentro.
Para los mercados, una postergación de nuevas medidas comerciales encaja nuevamente con la narrativa TACO: una amenaza inicial permanece disponible como herramienta de negociación, pero su aplicación inmediata se retrasa mientras continúan las conversaciones.
Las bolsas chinas respondieron positivamente a las expectativas de avances en las conversaciones. El Shanghai Composite cerró con una subida de 0,94%, mientras el Shenzhen Component avanzó 1,72%, con un comportamiento especialmente positivo de varias compañías tecnológicas.
De vender el miedo a comprar la negociación
El cambio más interesante posiblemente no esté en las decisiones políticas, sino en el comportamiento de los inversionistas.
Cuando apareció el TACO trade en 2025, una amenaza arancelaria podía generar ventas importantes porque los mercados intentaban estimar inmediatamente su impacto económico.
Con el tiempo, algunos operadores comenzaron a adoptar una estrategia diferente: esperar la caída inicial para comprar bajo la hipótesis de que la medida eventualmente sería suavizada, aplazada o utilizada como punto de partida para una negociación.
Reuters ha documentado cómo esta dinámica pasó a formar parte del vocabulario de algunos traders minoristas junto con expresiones como FOMO y FAFO. En ese contexto, comprar las caídas provocadas por determinadas amenazas políticas se convirtió para algunos participantes en una estrategia reconocible.
El riesgo: ¿qué sucede si el TACO trade falla?
Aquí aparece probablemente el aspecto más importante para los inversionistas.
Una estrategia funciona mientras las condiciones que la originaron continúen repitiéndose. Si el mercado comienza a asumir que cada escalada terminará inevitablemente en una negociación, el precio de los activos puede incorporar demasiado rápidamente esa expectativa.
El riesgo aparece si, en algún momento, una amenaza sí termina ejecutándose en toda su magnitud.
En el caso de Irán, una prolongación o intensificación del conflicto podría mantener elevados los precios energéticos y aumentar nuevamente las expectativas de inflación. En el frente comercial, nuevos aranceles efectivos contra China podrían afectar costos empresariales, cadenas de suministro y comercio internacional.
Por eso, el TACO trade no elimina el riesgo político. Simplemente describe una forma en que parte del mercado está intentando negociarlo.
Wall Street está aprendiendo a convivir con la incertidumbre
La reacción reciente de los mercados muestra algo más profundo: los inversionistas parecen diferenciar cada vez más entre una amenaza inicial y su eventual implementación.
Esto puede explicar por qué las bolsas han mostrado una resistencia considerable incluso mientras el rendimiento del Treasury a diez años se aproxima al 5%, el petróleo permanece alrededor de los US$100 y continúan importantes tensiones geopolíticas. Reuters señala que los mercados globales siguen mostrando resiliencia pese a este entorno de tasas altas y riesgos internacionales.
El TACO trade se ha convertido así en una manera informal de describir esa dinámica.
No significa necesariamente que Trump vaya a modificar una posición determinada. Significa que algunos inversionistas están asignando una probabilidad relevante a que una amenaza inicial termine convirtiéndose en negociación.
Y ahí está la verdadera apuesta de Wall Street: no comprar porque la incertidumbre haya desaparecido, sino porque el mercado considera posible que detrás de la confrontación aparezca nuevamente un acuerdo.
Fuentes
Reuters. (2026, 21 de mayo). From TACO to FOMO: How retail traders turned Trump-driven volatility into a playbook. Reuters. ; Wang, I., & Adinolfi, J. (2026, 18 de septiembre). Wall Street is betting Trump backs down on Iran — but what if the ‘TACO’ trade fails this time? MarketWatch. ; Reuters. (2026, 17 de septiembre). What will Trump and Xi discuss in Washington next week? Reuters. ; Reuters. (2026, 18 de septiembre). What commodity markets can expect from the Trump-Xi summit. Reuters. ; Associated Press. (2026, 17 de septiembre). U.S. stocks rally to their best day in 6 weeks after oil prices and bond yields ease. Associated Press.


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