
Durante años, Oracle fue conocida principalmente por sus bases de datos y software empresarial. Hoy, esa descripción comienza a quedarse corta. La compañía está convirtiéndose rápidamente en uno de los grandes proveedores de infraestructura necesaria para la revolución de la inteligencia artificial.
Y detrás de la volatilidad reciente de sus acciones aparece una historia mucho más interesante: Oracle está creciendo más rápido, está consiguiendo contratos extraordinariamente grandes y empieza a demostrar que puede financiar parte de esa expansión de una manera más eficiente de lo que temía Wall Street.
Los últimos resultados ofrecen varias pistas de esta transformación.
US$664.000 millones: la cifra que explica la apuesta de Oracle
Probablemente el número más importante del último trimestre no fueron las ganancias ni siquiera los ingresos.
Fue US$664.000 millones.
Esa es la cantidad de ingresos que Oracle tiene contratados para el futuro, conocida en el mercado como backlog. Durante el último trimestre, la compañía añadió más de US$30.000 millones en nuevos contratos relacionados con AI Cloud, llevando esa cartera hasta US$664.000 millones y superando las expectativas de los analistas.
¿Y qué significa esto para alguien que no sigue diariamente a Oracle?
Imaginemos una empresa que firma hoy contratos que serán ejecutados y facturados durante los próximos años. Ese dinero todavía no aparece completamente como ingreso en sus estados financieros, pero representa negocio que los clientes ya han comprometido.
Oracle espera convertir aproximadamente la mitad de ese backlog en ventas durante los próximos 36 meses.
Eso proporciona una visibilidad de ingresos poco común.
Y también ayuda a explicar por qué Oracle está invirtiendo decenas de miles de millones de dólares en nuevos centros de datos.
Los clientes de IA están votando con su dinero
La historia detrás de esos contratos es todavía más importante.
Oracle está construyendo capacidad de cómputo para atender la creciente demanda de entrenamiento y operación de modelos de inteligencia artificial. Entre los clientes vinculados a su expansión se encuentran grandes participantes del ecosistema tecnológico, incluyendo OpenAI, Meta, Nvidia, AMD, TikTok y xAI.
Esto significa que Oracle ya no compite únicamente en el tradicional mercado de software corporativo.
La compañía está posicionándose en una de las áreas donde probablemente se concentrará una parte importante de la inversión tecnológica de esta década: cloud computing, centros de datos e infraestructura para IA.
Los resultados más recientes empiezan a reflejarlo.
Los ingresos del trimestre crecieron 30% interanual hasta US$19.300 millones, superando las expectativas de Wall Street. El beneficio ajustado alcanzó US$1,92 por acción, frente a US$1,74 esperado por los analistas. Además, Oracle elevó ligeramente su previsión de ganancias para el año fiscal 2027.
El informe de inversión de LIBFIN también captura esa aceleración. Oracle obtiene un Fundamental Score de 76,9/100, clasificado como Strong, mientras sus categorías de crecimiento y rentabilidad reciben puntuaciones de 95,2/100 y 97,9/100, respectivamente.
El gran temor de Wall Street: ¿quién paga todo esto?
Aquí aparece la parte más importante de la historia.
Construir centros de datos cuesta muchísimo dinero.
Se necesitan terrenos, edificios, energía, sistemas de refrigeración y, sobre todo, decenas de miles de chips avanzados. Oracle espera realizar entre US$90.000 y US$95.000 millones de gasto de capital durante el ejercicio.
Ese enorme desembolso explica buena parte del nerviosismo que ha rodeado a sus acciones.
El informe de LIBFIN muestra con claridad el punto débil: Oracle presenta un Net Debt/EBITDA de 3,73 veces y un margen de free cash flow de -35,2%. En otras palabras, la empresa tiene una elevada carga financiera y actualmente está gastando más efectivo del que genera después de inversiones.
Pero los últimos resultados introdujeron una pieza nueva que podría cambiar gradualmente esa percepción.
Una sorpresa: los clientes están ayudando a financiar la infraestructura
Oracle reveló que gran parte de los nuevos contratos de IA utilizan mecanismos como prepagos de clientes o bring your own hardware.
Traducido a términos sencillos: Oracle no necesariamente tiene que comprar con su propio dinero todos los chips necesarios para atender cada nuevo contrato.
En algunos casos el cliente adelanta recursos; en otros, aporta parte del hardware.
Solo durante el último trimestre, aproximadamente US$11.360 millones del gasto de capital fueron compensados mediante prepagos de clientes.
Este detalle es fundamental.
La preocupación de Wall Street era algo parecido a esto:
más contratos → más data centers → más deuda → mayor presión sobre el flujo de caja.
Oracle está intentando modificar esa ecuación:
más contratos → clientes aportan capital o hardware → menor necesidad de financiar completamente la expansión con recursos propios.
La empresa todavía tiene mucho que demostrar, pero esta estructura hace que su gigantesco backlog sea más atractivo económicamente.
El flujo de caja continúa negativo, pero hubo una sorpresa positiva
Oracle todavía quemó efectivo.
El free cash flow trimestral fue aproximadamente -US$5.400 millones, una cifra que por sí sola puede parecer preocupante.
Sin embargo, Wall Street esperaba aproximadamente -US$9.560 millones. El déficit de caja fue, por tanto, considerablemente menor al previsto.
Esa diferencia explica por qué los resultados inicialmente provocaron una reacción favorable de las acciones.
No significa que el problema esté resuelto. Significa que Oracle mostró una trayectoria mejor de la que esperaba el mercado.
Y en inversiones, esa diferencia entre expectativa y realidad suele ser tan importante como el número absoluto.
Larry Ellison envía otra señal al mercado
Durante el fin de semana apareció además una historia particular.
Larry Ellison, cofundador y presidente ejecutivo de Oracle, canceló un plan que le permitía vender hasta 50 millones de acciones de la compañía, valoradas en alrededor de US$7.500 millones al precio del viernes.
Oracle confirmó que no se vendió ninguna acción bajo ese programa y que Ellison actualmente no tiene otros planes para vender sus acciones de Oracle. Ellison continúa siendo el mayor accionista de la empresa, con más de 38% del capital.
Conviene interpretar el dato con prudencia.
Oracle no explicó por qué Ellison tomó la decisión, por lo que sería incorrecto afirmar que canceló la venta porque considera barata la acción.
Pero sí elimina una incertidumbre concreta: una potencial venta de hasta US$7.500 millones por parte del fundador ya no pesa sobre el mercado.
Una gran empresa que todavía tiene que convencer al mercado
Aquí aparece quizás la mejor manera de entender el momento actual de Oracle.
Los fundamentales están mejorando mucho más rápido que el comportamiento de la acción.
El informe de LIBFIN resume esa contradicción de una manera particularmente clara:
Fundamental Score: 76,9/100 — Strong
Technical Score: 36,9/100 — Bearish
Y lo resume como una “strong company but weak current price action”: una compañía fuerte cuya acción atraviesa un momento técnico débil.
A US$142,57, el informe identifica un soporte técnico cercano a US$137,91 y una primera resistencia alrededor de US$146,59. La acción se encuentra además muy lejos de la parte superior de su rango de 52 semanas.
Esto ayuda a comprender por qué Oracle puede mostrar excelentes noticias operativas y aun así experimentar sesiones de fuertes caídas.
El mercado sigue enfrentando dos historias simultáneamente.
Por un lado está una Oracle que crece, gana grandes contratos de IA y acumula US$664.000 millones de ingresos comprometidos.
Por otro, una Oracle que debe invertir cantidades extraordinarias de capital para cumplir esos contratos y demostrar que esa expansión terminará convirtiéndose en flujo de caja.
El verdadero desafío de Oracle comienza ahora
Por eso la pregunta más interesante para los inversionistas probablemente ya no sea si existe demanda por la infraestructura de Oracle.
La demanda está ahí.
Más de US$30.000 millones en nuevos contratos de IA durante un solo trimestre y un backlog de US$664.000 millones constituyen una señal contundente.
La verdadera pregunta es otra:
¿Puede Oracle transformar esa demanda extraordinaria en ingresos, beneficios y finalmente flujo de caja sin deteriorar excesivamente su balance?
Si consigue hacerlo, la transformación de Oracle podría ser mucho más profunda de lo que refleja actualmente el precio de sus acciones.
Y esa es quizás la historia más importante detrás de ORCL: la compañía que dominó las bases de datos durante décadas está intentando convertirse también en una de las grandes infraestructuras sobre las que funcionará la era de la inteligencia artificial.


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