Wall Street bajo presión por petróleo, tasas de interés e inteligencia artificial.

Wall Street bajo presión: petróleo, tasas e IA golpean al mercado

Wall Street bajo presión por petróleo, tasas de interés e inteligencia artificial.

Wall Street bajo presión marca la jornada de este lunes 14 de septiembre, con los principales índices estadounidenses retrocediendo ante una combinación poco favorable para los activos de riesgo: fuertes ventas en compañías vinculadas a la inteligencia artificial, petróleo nuevamente por encima de US$100 y el rendimiento del Treasury a 10 años alcanzando el 5%.

A media mañana, el Nasdaq caía 1,02%, el S&P 500 retrocedía 0,64% y el Dow Jones perdía 0,24%. Sin embargo, el movimiento más significativo se concentraba en tecnología: el Philadelphia Semiconductor Index llegó a caer cerca de 6%, en una de sus sesiones más débiles desde julio.

La sesión refleja un cambio importante en las preocupaciones de los inversionistas. Durante meses, la discusión se concentró en cuánto podía crecer la inteligencia artificial. Ahora el mercado comienza a preguntarse a qué velocidad puede continuar ese crecimiento y cuánto capital será necesario para sostenerlo.

La inteligencia artificial enfrenta una nueva prueba

El detonante de la corrección tecnológica surgió después de que líderes de algunas de las principales compañías de inteligencia artificial plantearan la necesidad de reducir la velocidad del desarrollo de modelos avanzados debido a preocupaciones relacionadas con seguridad.

Las advertencias provocaron una rápida reevaluación de las compañías más expuestas al enorme ciclo de inversión en chips y centros de datos. Nvidia retrocedía alrededor de 3,2%, mientras Intel, AMD y Marvell registraban pérdidas cercanas a 5%-6%.

La reacción resulta especialmente relevante porque gran parte del rally tecnológico de los últimos años ha estado respaldado por expectativas de inversiones extraordinarias en infraestructura de IA.

Pero el comportamiento del mercado también muestra que no se trata simplemente de una venta indiscriminada de tecnología.

Compañías de software como Adobe y ServiceNow avanzaban más de 3%, mientras algunos inversionistas rotaban desde los proveedores de capacidad computacional hacia empresas que podrían beneficiarse de las aplicaciones construidas sobre esa infraestructura.

La pregunta para Wall Street ya no parece ser si la inteligencia artificial continuará transformando la economía, sino quién capturará la mayor parte del valor de esa transformación.

Petróleo sobre US$108 reactiva el riesgo inflacionario

El segundo factor que mantiene a Wall Street bajo presión proviene del mercado energético.

El Brent avanzaba alrededor de 4% hasta US$108,83 por barril, mientras el WTI estadounidense superaba los US$103, impulsado por nuevas tensiones geopolíticas y preocupaciones sobre el suministro de crudo.

Para los mercados financieros, el problema va mucho más allá del precio de la gasolina.

Un petróleo persistentemente sobre US$100 podría volver a transmitir presiones inflacionarias hacia transporte, producción y consumo. Esto complica precisamente el escenario que enfrenta actualmente la Reserva Federal.

La cadena que preocupa a Wall Street es relativamente sencilla:

petróleo más alto → mayor inflación → tasas más altas → mayor costo de capital → presión sobre las valoraciones bursátiles.

Y esa preocupación ya está apareciendo con claridad en el mercado de bonos.

Treasury a 10 años alcanza el 5%

El rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años superó este lunes el 5%, alcanzando aproximadamente 5,004%, su mayor nivel desde octubre de 2023.

Este movimiento tiene enormes implicaciones para las acciones.

Cuando un bono del gobierno estadounidense puede ofrecer alrededor de 5%, los inversionistas exigen mayores retornos para justificar posiciones en activos más riesgosos. El efecto suele ser especialmente importante sobre las compañías de crecimiento, cuyos beneficios esperados se encuentran más alejados en el futuro.

También aumenta el costo de financiar enormes proyectos de infraestructura, precisamente cuando las grandes compañías tecnológicas están destinando cifras récord a centros de datos, chips, electricidad y capacidad computacional.

Por ello, la combinación entre tasas elevadas y dudas sobre el ritmo de inversión en IA explica buena parte de la presión que está experimentando el Nasdaq.

La Reserva Federal vuelve al centro de Wall Street

La atención se traslada ahora hacia la reunión de política monetaria de la Reserva Federal del 15 y 16 de septiembre.

Una encuesta de Reuters muestra que alrededor del 85% de los economistas consultados espera ahora un incremento de 25 puntos básicos, que llevaría la tasa de referencia al rango de 3,75%-4,00%. Los mercados también asignan una elevada probabilidad al incremento.

El cambio de expectativas ha sido considerable. El repunte del petróleo y la persistencia de las presiones inflacionarias han llevado a grandes bancos globales a modificar sus previsiones y anticipar nuevamente una Fed más restrictiva.

Una subida de tasas ya está ampliamente descontada. Por eso, probablemente será aún más importante el mensaje que acompañe la decisión y las señales sobre el camino de política monetaria para los próximos meses.

¿Corrección o cambio de tendencia?

A pesar de las caídas de los índices, la sesión contiene una señal que merece atención.

El castigo no está distribuido uniformemente por todo el mercado. Sectores defensivos como salud y consumo básico avanzaban cerca de 1%, mientras las mayores pérdidas estaban concentradas en semiconductores y activos directamente relacionados con el ciclo de inversión de inteligencia artificial.

Esto sugiere, al menos por ahora, una rotación de capital más que una liquidación generalizada de acciones.

Wall Street enfrenta así tres fuerzas simultáneas: dudas sobre la velocidad de la expansión de la IA, un nuevo shock petrolero y tasas de interés que vuelven a niveles críticos.

Las próximas jornadas serán decisivas. Si el petróleo logra estabilizarse y el Treasury retrocede desde el 5%, podría disminuir parte de la presión sobre las acciones tecnológicas. Pero si ambos continúan avanzando, el mercado tendrá que ajustar nuevamente las valoraciones que habían acompañado el extraordinario ciclo alcista de la inteligencia artificial.


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